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Notas de campo: Mochileando con niños

Escrito por Tim Sullivan

Un niño pequeño dentro de una tienda de campaña, escribiendo en un libro.
Si bien no soy un experto, he aprendido algunas cosas que puedo transmitir sobre viajar con niños pequeños (lea sobreMi último viaje de padre e hija). Mochilear es una combinación de senderismo y acampada, pero presenta oportunidades y desafíos únicos. Caminar y acampar en la naturaleza pone a los niños en un espacio que de otra manera no podrían experimentar, por lo que puede valer la pena planificar un viaje y probarlo.

Crea un recuerdo positivo.

Mis hijos recuerdan cada detalle de cada mala experiencia que han tenido conmigo y aprovechan cualquier oportunidad para recordármelo. Haz todo lo posible para que el viaje (sobre todo el primero) sea positivo para tus pequeños.

Elige el destino y la ruta con cuidado.

Hay una sorprendente cantidad de características que una buena ruta de mochila para niños debe tener. Debe ser lo suficientemente corta como para que no te preocupes por ir demasiado rápido. Debe ser relativamente plana (mis hijos se estremecen con la más mínima cuesta). No debe hacer ni demasiado calor ni demasiado frío. Debe tener contingencias para acampar temprano, o incluso dar la vuelta, volver al coche y conducir hasta un motel. Permitan que ustedes y su hijo se concentren en las partes que les serán divertidas y no se comprometan a abarcar más de lo que pueden.

Planta semillas para desarrollar habilidades para la vida.

Viajar con mochila se trata principalmente de responsabilidad: llevar tus propias cosas, ocupar poco espacio y administrar tu tiempo. Encuentra maneras de transmitirles estas lecciones, pero con un toque ligero, sin abrumarlos ni molestarlos. Esto puede incluir pedirles que empaquen y carguen su propia mochila (sin importar lo que lleven dentro); que administren sus pertenencias; que se aseguren de no dejar basura tirada (o que recojan la que vean por el camino); que te ayuden a elegir y montar el campamento; y que te ayuden a cocinar.

Vaya despacio y observe los detalles.

Una razón para elegir un sendero corto es poder avanzar despacio y señalar los detalles del paisaje. Si sus hijos están aprendiendo sobre la naturaleza en la escuela, intenten conectar lo que aprenden con lo que ven, ya sean plantas, animales, geología o el impacto humano.

Escúchalos y déjalos jugar.

Presta atención a cómo ve tu hijo el lugar por donde caminan. Si quiere parar y trepar una roca o jugar en la arena, observa adónde va. Asegúrate de tener una estructura flexible para tu paseo que permita este tipo de cosas.

Tenga algunas distracciones en su bolsillo trasero.

Probablemente llegará un momento en que los niños se aburran de la naturaleza. No está de más tener algunas distracciones para el tiempo libre o durante el paseo. Estas pueden incluir adivinanzas o juegos, así como pelotas u otros juguetes.

Seguridad ante todo.

¡Acantilados! ¡Ríos caudalosos! ¡Fauna silvestre! ¡Inundaciones repentinas! ¡Tunas! No dejes que ninguna de estas amenazas te impida aventurarte, pero ten un plan para todas ellas.

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